Me voy de viaje. SOLA!

Viajar solo. Viajar sola. Lo podré hacer? Me animaré?

Una película fue el disparador de mi primer viaje a Europa. Era mi sueño más preciado, nacido allá lejos y hace tiempo. Construido con la perfecta ingeniería de los mitos y las historias antiguas. Decorado hasta el más mínimo detalle en las eternas tardes de lectura de mi infancia, mientras me perdía en el laberinto del minotauro, paseaba por las calles del Foro Romano y presenciaba el sangriento despliegue cinematográfico dentro del Coliseo. Llevaba demasiados años deseándolo, pero nunca me había atrevido a cumplirlo. No sé muy bien porqué.

Atesoré esas memorias dentro de una caja bajo llave, en las profundidades oscuras de mi mente y ahí quedó, arrumbada y perdida.

Aquellos preciados recuerdos dormían pacientemente, a la espera de que algo los impulse a transformarse. dejar de ser la fantasía irrealizable de una niña que quería ser arqueóloga y se conviertan en realidad.

Una taquillera (y poco deslumbrante) película hollywoodense abrió la puerta de esa cárcel invisible que aprisionaba mi gran sueño y despertó a mi espíritu de un letargo sin sentido. A la mañana siguiente amanecí presa de una revelación divina y tomé la decisión: VIAJAR A EUROPA POR PRIMERA VEZ. Y SOLA (en ESTE POST te cuento más).

Ahora que lo pienso me doy cuenta que nunca me cuestioné ir sola. Ni siquiera hice el intento de buscar una amiga que me acompañe. La decisión vino con la seguridad de partir sin compañía. Todavía recuerdo la cara de mis padres, de mis hermanos, de mis amigas, cuando les dí la noticia. Y aunque el asombro no fue absoluto (estaban acostumbrados a mis decisiones poco tradicionales) las palabras sonaron fuerte. ME VOY A EUROPA, SOLA. Retumbaron con el eco del miedo y nos causó escozor, a ellos y a mí.

Jamas en mi vida había viajado sola a ninguna parte.

Fiel a mi naturaleza extrema, elegí estrenar la experiencia de viajar sola  a otro continente, poniendo un océano de por medio a mi mundo conocido. Sí, soy demasiado extremista…

Empezaron a llegar las preguntas incómodas. Estas segura de ir sola? Y si te pasa algo? Mi respuesta era sincera. No me va a pasar nada! les decía con una seguridad tan contundente como genuina a quienes intentaban “hacerme reflexionar” sobre mi descabellado accionar. Tengo una cuota importante de ADN kamikaze y mis miedos (en este aspecto) son nulos, circunstancia que potencia mi inconsciencia y despreocupación por posibles inconvenientes que se puedan presentar. Mi mente simplemente no los piensa. 

Hoy, con la distancia que me dieron estos 10 años vividos desde aquél momento, me doy cuenta que fue una jugada muy arriesgada. Ganadora, pero arriesgada.

Fue un viaje mítico. una curva de 180 grados que me cambió el rumbo.

En la Piazza San Pietro, Vaticano.

El viaje fue aprendizaje, puro y duro. Reí, lloré, me perdí y me encontré, pero sobre todo, aprendí. 

Aprendí de mí, aprendí que la mayor parte de la gente que habita este planeta es buena e intenta ayudarte, aprendí que la soledad pesa y te aliviana, aprendí que el silencio acompañado de paz es uno de los mejores compañeros que podes tener a tu lado.

Tomar la decisión de viajar solo o sola es algo que un día viene, se corporiza frente a vos y te interpela descaradamente. No sabes si estaba cerca tuyo hace tiempo o apareció de repente, pero cuando llega se transforma en un peso insostenible. 

Creo que todos tenemos que vivir, al menos una vez en la vida, la experiencia de viajar solos. Pero, por favor, no pienses que para eso hay que mandarse la locura que hice yo! Al contrario.  Para viajar solos no tenemos que irnos a miles de kilómetros de distancia de nuestro hogar. Mejor empezar de a poco y descubrir cómo te sentís, que miedos aparecen y cómo los manejas, cómo te llevas con la soledad en un lugar desconocido.

Todo ese bagaje de sensaciones y emociones te van a demostrar con una claridad contundente si lo de viajar solo es para vos o no.

Si vivís lejos de la capital de tu país, podés tomarte 2 o 3 días para visitarla. Si en cambio residís en una gran ciudad, reservate un par de días para conocer alguna ciudad chica, la que despierte tu interés por el motivo que sea. No pasa por irte lejos, podés vivir la experiencia de viajar solo incluso si viajas cerca de tu lugar. Lo que cuenta es tomar la decisión y hacerlo.

Si estás pensando en viajar solo/sola, es importante que tengas en cuenta dos aspectos que, para mí, son los más importantes.

EL LADO EMOCIONAL

En algún momento del viaje, todos los que alguna vez hemos viajado solos coincidimos en estas dos sensaciones: la necesidad de compartir y la de extrañar a los nuestros. 

Para minimizar el impacto del primero, me ayuda mucho alojarme en hostels, donde se genera un ambiente de grupo, de comunidad, totalmente diferente al de los hoteles. (en ESTE POST te cuento las diferencias entre los diferentes alojamientos). 

Pero no creas que es magia! Es necesario que vos pongas tu parte, estés dispuesto a conocer y socializar con otros viajeros, relacionarte con personas que, quizás, en tu rutina no lo harías. Si lo logras, seguramente siempre tengas a alguien con quien compartir comidas, paseos o charlas.

Y para sobrellevar la distancia con tus seres queridos, trata de estar comunicado! Hoy la tecnología nos ayuda para poder sentirnos más cerca de la gente que queremos, aunque estén lejos. Definí con ellos un horario que les quede cómodo. Por una cuestión de diferencia horaria, el horario que mejor me resulta cuando viajo a Europa, es antes de irme a dormir, después que terminé con mi día, pero es importante que vos y los tuyos encuentren uno que les sirva a todos.

EL LADO OPERATIVO

Cuando viajas solo, obviamente TODO depende de vos! El chech-in en los vuelos, cuidar los papeles importantes y el dinero, confirmar horarios de transporte, investigar cuál es la mejor logística, buscar información…

Pero AUNQUE SUENE AGOBIANTE… SE PUEDE!!! Es cuestión de ejercitar. Con el correr del viaje uno va aprendiendo. Estás alerta, atento. Y el lado bueno de todo es que, no tenes que negociar con nadie! Vos decidís hasta el más mínimo detalle según tus gustos: qué hacer, qué comer, para qué lado ir, cuánto tiempo quedarte en un determinado lugar. Y esa libertad (te lo aseguro, aunque suene muy cliché) no tiene precio.

Parque del Retiro, Madrid

Para sustentar científicamente mi teoría de que TODAS LAS PERSONAS DEBERÍAN HACER UN VIAJE SOLOS, AL MENOS UNA VEZ EN LA VIDA, quiero compartir con vos las conclusiones de un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya, que sostiene que viajar solo contribuye al bienestar personal y genera estos 11 beneficios:

  1. Aumenta nuestra seguridad y autoestima.
  2. Mejora nuestra toma de decisiones, porque dependemos de nosotros mismos y no tenemos demasiado espacio para la «duda» o dejarnos llevar por los demás.
  3. Aumenta nuestro nivel de bienestar global.
  4. Se crean nuevas conexiones neuronales, puesto que lo estamos exponiendo a situaciones nuevas y ello contribuye a que se estimule. Estas «nuevas situaciones» van desde estar en contacto con gente nueva, estar inmersos en idioma o paisajes diferentes hasta usar un mapa para llegar a los lugares.
  5. Aprendemos a estar con nosotros mismos.
  6. Rompemos el mito de que se viaja solo por no tener amigos o no tener con quién ir. Esto es falso, la verdad es que mucha gente decide viajar sola como una experiencia más.
  7. Aprendemos a enfrentarnos con sensaciones o sentimientos que si viajáramos en compañia evitaríamos.
  8. Aprendemos a buscar recursos para resolver diferentes situaciones o problemas que nos pueden surgir. Además, el hecho de ver que hemos sido capaces, nos hace sentir mejor.
  9. Hacemos frente a miedos e inseguridades.
  10. Potenciamos y/o estimulamos diferentes áreas cognitivas como la orientación espacial (para llegar a los lugares que queremos visitar), capacidad de organización y planificación (preparación del viaje o planificación del dinero), funciones ejecutivas, capacidad de atención, concentración y memoria (tenemos que estar más alerta y atentos a lo que hacemos, ya que no dependemos de nadie), aprendizaje o práctica de un idioma nuevo, potenciación de nuestras habilidades sociales (al relacionarnos o comunicarnos con gente nueva o de otra cultura).
  11. Rompemos los falsos mitos sobre la gente, culturas o esquemas que tengamos así como, los prejuicios.

Y AHORA… ESTÁS LISTO/A PARA DESCUBRIR LA MARAVILLOSA EXPERIENCIA DE VIAJAR SOLO/A?


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  1. Parece que Estambul es un situ fascinante!! Antes no le había llamado la atención, pero después de leer las líneas…

4 comentarios

  1. Si Majo, tenes razon!!! Cuando uno responde: no me va a pasar nada !!! … es totalmente genuino !!!
    Cuando estaba por hacer mi primer viaje sola … aun pensando asi, me quede sin voz.
    La psicologa me decia: que puede pasar tan grave ? Que cambies tu pasaje de avion y te vuelvas antes ?
    Dije: tiene razon jajajjaja
    Hubo un momento en que pense: 14.000 kms ? No habia tanta tecnologia como ahora, corria 1999.
    Pero me propuse disfrutar. Y asi fue. Conoci unas mujeres españolas que estaban de finde puente, conociendo.
    Con ellas hicimos Brujas. Despues mi viaje siguio … y conoci una amiga que aun tengo que vive en La Plata … y con ella coincidimos en casi todo nuestro recorrido por Europa del Este. Nos separamos en Alemania !!!
    Una experiencia increible. Besos grandes y gracias por compartir tus viajes y tips !!!!!

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  2. Precioso artículo, me hizo recordar cuando yo misma viaje sola. En un solo año ocurrieron esas dos primeras escapadas en soledad, 2017, primero me fui a Cancún, necesitaba probarme dentro de mi propio país, luego me fui a Barcelona y me atrevo a cruzar el charco… Hoy lo veo en retrospectiva y me saca una sonrisa, tu artículo me hizo recordarlo. Ojalá que hayan muchos viajes más cuando pase la crisis. Viajar sola es alimento puro para el alma!

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